Quién soy

Mi nombre es Daniela Orellana Espinoza, nací el 10 de febrero de 1984, en Cauquenes, en el mágico y hermoso sur de Chile. Soy acuariana y tal vez por eso me movilizan los ideales humanitarios, los derechos animales, la naturaleza y la libertad.

Soy psicóloga transpersonal, hago canalizaciones espirituales y estudié astrología, pero nunca me he sentido identificada con esos títulos, tal vez porque lo más importante es nuestra esencia y el propósito profundo que nos trajo a esta vida. En ese sentido, las palabras Desde el alma sí me hacen sentido para representar mi esencia y mi propósito: puedo y anhelo conectar con las personas (y con los animales) desde lo más profundo de mi alma, con un profundo cariño y respeto, sin caretas ni corazas.

El propósito de mi labor es favorecer la evolución humana y espiritual de las personas a través del desarrollo de la conciencia profunda. Para eso considero muy importante abrazar con compasión la personalidad, la historia de vida y el alma de los demás.

Mi forma de trabajo resuena con la psicología transpersonal, una rama de la psicología que considera aspectos como la espiritualidad y la consciencia profunda; sin embargo, mi labor favorita son las canalizaciones espirituales, las cuales llegaron a mí como un hermoso regalo de la vida que he recibido con mucha humildad porque fue entregado para ayudar a muchas personas que necesitan recibir un consuelo y un profundo abrazo de amor frente a los desafíos que presenta la existencia humana.

Servicios

Psicología transpersonal

La psicología transpersonal busca la autorrealización y la auto trascendencia de las personas y para eso se integra la psicología con la espiritualidad, incluyendo las disciplinas de conciencia y transformación tanto de Oriente como de Occidente.
 
Desde esta rama de la psicología, se consideran temas como: las experiencias místicas, transcendentes y metafísicas de la vida, autoconocimiento profundo, encuentro del sentido de vida, identificación colectiva con las demás personas y con todos los seres vivos, estados amplificados de amor, compasión y fraternidad universal y expansión de la consciencia.

Canalizaciones espirituales

Las canalizaciones espirituales son sesiones en las cuales se puede experimentar una conexión profunda con seres de luz, como ángeles, guías y maestros. La canalización se realiza a través de la clarividencia. 

A través de esa conexión, es posible canalizar información y sanación para la persona que busca una ayuda.

Es posible canalizar información sobre asuntos importantes de la vida actual, vidas pasadas, misión del alma, aprendizajes, karma y dharma, entre otros. 
 
Es importante saber que el sentido profundo de las canalizaciones espirituales no es adivinar el futuro, sino más bien encontrar guía y orientación para seguir evolucionando humana y espiritualmente.
 
Para realizar la conexión, se necesitará el nombre completo y la fecha de nacimiento.

Lectura Carta Astral

La carta astral es una fotografía del cielo en el momento del nacimiento.

Una lectura de carta astral es una herramienta poderosa de autoconocimiento, debido a que se puede entregar información sobre los rasgos de personalidad, los patrones inconscientes, los procesos de desarrollo internos y las tendencias futuras de las personas, según los tránsitos que estén activos en el momento de la consulta.

Para solicitar tu carta astral, debes contar con tu fecha, lugar y hora exacta de nacimiento (se obtiene en el registro civil solicitando la partida de nacimiento).

Entradas Recientes

Las enseñanzas de mi perro

Escribo esto mientras veo a mi perro. ¡Parece tan pleno!, es como si no necesitara nada; lo tiene todo: su pelo blanco, sus ojos, su nariz, su hocico, su respiración, su corazón latiendo y la vida… 

 
Y mientras tanto también pienso que a las personas suele invadirnos una sensación de que algo falta: puede haber amor, abundancia, alegría, pero falta algo, ¿qué es? Muchas veces sabemos qué falta y otras veces no lo sabemos… Es como un vacío sin fondo dentro de nuestro ser.
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Intuyo que esto pasa porque no sabemos vivir con consciencia plena, sumergidos en la plenitud de un perro… Necesitamos aprender a ser y estar en cada momento sin esperar algo…así de simple, así de lindo.

Mientras sigo escribiendo llega a mi otra explicación: el anhelo de nuestro Ser por retornar al hogar verdadero, al encuentro con el Todo, con ese espacio infinito en donde sólo hay amor y paz. 

 

Estamos en la escuela de la vida aprendiendo y en esta escuela el dolor es nuestro principal maestro,… ¡Que difícil puede ser!… ¡Que insoportable es a veces!… Entonces queremos «volver»… Pero la clave no es dejar de ser ni de sentir, sino aceptar el sufrimiento y vivirlo a fondo, con plena conciencia para así interiorizar el aprendizaje: ¿para qué está este dolor aquí? ¿qué puedo aprender de él? ¿qué pauta de mi vida necesito trascender? Entonces, el dolor se transforma en una hermosa luz, en poder interior y en consciencia…

Pero intuyo hace muchísimo tiempo que el mayor dolor de todos es sentir que algo falta dentro de nosotros mismos, que no somos plenos, que somos como un rompecabezas con una pieza faltante… Esta es una de las mayores causas de sufrimiento en la vida e incluso puede llegar a convertirse en enfermedad. 

 
Vinimos a la vida terrestre a aprender el AMOR, pero se nos olvida el amor propio, olvidamos que somos espíritus, seres hermosos y merecedores del amor. Esta es una de las principales tareas de vida, pero una de las más difíciles porque estamos inmersos en un mundo en donde se sobre valora lo superfluo: el auto, la apariencia, la casa, el ego… Pero eso pasa, eso siempre acaba… Lo esencial no es simple a los ojos, es la esencia, la luz del alma y del corazón, eso que nos hace diferentes, inigualables… 
 

Quizás esa es la plenitud que veo en mi perro… Él no espera ser como alguien ni mejor que alguien, él simplemente Es.

Gracias por leerme,

Daniela Orellana Espinoza

El vínculo terapéutico

En todo proceso terapéutico, co-existen diversas variables que pueden influir en su éxito o fracaso; son importantes el nivel de conocimiento del terapeuta y las técnicas terapéuticas utilizadas, sin embargo, hay una variable aún más importante y que, incluso, puede determinar la eficacia de las técnicas y conocimientos utilizados en terapia: el vinculo terapéutico. 

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En términos generales, el concepto de vinculo terapéutico permite definir la relación formada entre terapeuta y paciente dentro de un proceso terapéutico. Cabe agregar que el logro de un vínculo terapéutico estaría influenciado por el nivel de sintonía emocional y confianza que puede existir entre paciente y terapeuta (Santibáñez et. al, 2008) y está caracterizado porque ambos presentan una actitud de colaboración y consenso respecto a los objetivos e intervenciones de la terapia. 
 
Corbella y Botella (2011) concluyen que «el vinculo emocional entre terapeuta y paciente es una parte imprescindible del éxito del proceso psicoterapéutico”. Dicha afirmación confirma los resultados de numerosos estudios científicos que muestran la relevante influencia del vinculo terapéutico en el éxito de la terapia. 
 
Cuando una persona se encuentra en un espacio terapeutico caracterizado por la contención emocional, la aceptación incondicional del paciente (libre de prejuicios), el respeto y la confianza, muestra una mayor disposición para colaborar en terapia y, por ende, hay más posibilidad de lograr cambios en el paciente. 
 
Vinculo terapéutico con niños y adolescentes 
 
En las intervenciones terapéuticas con niños y adolescentes, la formación del vinculo terapéutico suele ser más compleja que en la terapia con adultos. Al respecto, es necesario considerar que la mayoría de los niños y adolescentes no asisten a terapia por voluntad propia, sino que suelen ser llevados por sus padres o adultos significativos. Por otra parte, en el caso de los niños, el trabajo es aún más delicado, ya que ellos generalmente no comprenden qué sucede y se angustian mucho si perciben que son considerados como un «problema» en los sistemas relacionales en que se desenvuelven. 
 
Además, resulta imprescindible establecer un vínculo terapéutico con los padres o adultos significativos, debido a que con su apoyo y colaboración es más factible realizar cambios terapéuticos. Todas las personas estamos inmersas en sistemas familiares; sin embargo, en el caso de los niños y adolescentes, la influencia del grupo familiar es aún mayor, ya que muchos de sus síntomas y/o desórdenes conductuales, responden a conflictos en la familia que necesariamente hay que intervenir. 
 
Por otra parte, los niños y adolescentes están inmersos en el sistema escolar; por lo tanto, también es necesario formar alianzas con los profesores, sobretodo en aquellos casos en que los síntomas y desordenes conductuales se manifiestan principalmente en la escuela. 
 
Bibliografía 
 
– Botella, L. y Corbella S. (Marzo, 2011) «Alianza terapéutica evaluada por el paciente y mejora sintomática a lo largo del proceso terapéutico». Boletin de Psicología, 101. 
– SANTIBANEZ FERNANDEZ, Patricia Macarena et al. Variables Inespecíficas en Psicoterapia. Ter Psicol [online]. 2008, vol.26, n.1 [citado 2013-01-23], pp. 89-98 . Disponible en: http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-48082008000100008&lng=es&nrm=iso. ISSN 0718-4808. doi: 10.4067/S0718-48082008000100008 
 
Daniela Orellana Espinoza

Conversación con el maestro

– «Escucha tu corazón» – dijo el Maestro. 
 
– «Pero a veces el corazón es confuso» – refutó el discípulo 
 
-«Es confuso cuando la emoción o los pensamientos toman el mando. – contestó el Sabio – Cuando eso suceda, cierra tus ojos, respira de manera lenta y profunda, busca el silencio y escucharás tu corazón».
 
Y así lo hizo el discípulo, mientras un ángel abría las puertas de su alma. 
 
Daniela Orellana Espinoza

Escucha tu ángel

No estás solo/a. Eres amado/a.
Tu ángel te ama y te guía.
Te toma de la mano cuando sientes miedo.
Te abraza fuertemente cuando sientes dolor.
Ríe contigo cuando sientes alegría.
Invisible, camina a tu lado, en todo momento.
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Comunícate con tu ángel. 
Elige tú el modo.
Puede ser a través de oración y/o meditación.
Pero siempre escucha tu corazón.
Tu ángel se comunica a través de él.
 
Cada vez que sientes Amor,
escuchas a tu Ángel.
 
Cada vez que perdonas,
escuchas a tu Ángel.
 
Cada vez que sientes compasión,
escuchas a tu Ángel.
 
Para ser feliz,
ESCUCHA A TU ANGEL.
 
Daniela Orellana Espinoza

Frase: resiliencia

«Resiliencia 
es abrir el corazón 
después de que fue herido 
y alzar el vuelo hacia luz 
luego de haber conocido la oscuridad».
 
Daniela Orellana Espinoza

Amar incondicionalmente a los hijos

«No tengo que hacer nada para que me quieran 
(el amor de la madre es incondicional). 
Todo lo que necesito es ser su hijo»
 
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Erich Fromm (Psicólogo y Filósofo) es el autor de esa hermosa frase que muestra cómo sería el amor incondicional de una madre hacia sus hijos; sin embargo, en la realidad, no sucede así. «Mi hijo es muy inquieto», «mi hijo es demasiado tranquilo y callado», «mi hijo habla demasiado», son frases fáciles de escuchar. Los hijos siempre podrían ser distintos o «mejores» de lo que ya son.
 
De todos modos, es posible comprender dicha actitud, ya que posiblemente esos mismos adultos fueron tratados con muchas críticas cuando eran niños; quizá, ellos tampoco fueron «suficientemente buenos» para sus padres y/o cuidadores y se tiende a repetir el circulo generación tras generación. 
 
Sin embargo, es importante destacar que la falta de aceptación incondicional por parte de los padres hacia sus hijos, puede tener efectos psicológicos profundos en estos últimos; ejemplos son la baja autoestima, rasgos de personalidad dependiente y sentimiento de inseguridad e inferioridad que pueden «ocultarse» tras una fachada de arrogancia y agresividad. Además, como se mencionó anteriormente, el niño que no fue aceptado incondicionalmente por los adultos significativos de su vida, en su adultez podría mostrar dificultades para aceptarse a sí mismo y a quienes lo rodean.
 
No se trata de ignorar las conductas indeseadas y no hacer nada frente a eso; todos sabemos que no se debe dañar a otras personas, maltratar animales, robar, matar, abusar de los indefensos ni ser irrespetuoso con los padres; sin embargo, lo que se debe corregir es la CONDUCTA, no el niño. Por ejemplo, puede utilizar frases como: «No está bien que hagas eso» o «no debes actuar así», pero evitar por todos modos decir: «eres malo», «no me gusta cómo eres», «me tienes cansada»; frases como esas son las que generan daños en la seguridad y autoestima de los hijos.
 
Para concluir, quisiera mencionar lo siguiente: los padres sabios enseñan amorosamente a través de su ejemplo y tienen la suficiente humildad para aprender de sus hijos y pedirles perdón cuando cometen errores. Eso se llama amor incondicional y es lo que sienta las bases de un adulto seguro de sí mismo y pleno.
 
Daniela Orellana Espinoza (Psicóloga)

Lo Importante Es Ser

Lo importante no es tener; 
lo importante es Ser.
 
No se trata de ser más que los demás; 
se trata de ser más tú mismo. 
Aumentar tu luz, 
que es única e irrepetible, 
por medio del desarrollo 
de todas tus cualidades.
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Ser Luz. 
Ser Amor. 
Porque el Amor es el único camino 
para alcanzar la paz y la satisfacción.
 
Comienza por aprender a amarte a ti mismo, 
conociendo y aceptando tu propio Ser. 
Sólo entonces podrás manifestar tu propia Luz, 
que es única e irrepetible…
 
…Y sólo entonces podrás amar 
auténticamente a los demás. 
Aceptándolos, 
porque tú te aceptas. 
Comprendiéndolos, 
porque tú te comprendes. 
Apreciando su Luz, 
porque tú aprecias la tuya.
 
Lo importante es Ser, 
porque al final del camino, 
no importan el dinero, 
ni la belleza física, 
ni el éxito social. 
Sólo importa la huella que dejamos 
en el camino de la vida.
 
Daniela Orellana Espinoza

Lo que valoramos en un adulto, lo censuramos en un niño

«Lo que valoramos en un adulto, 
lo censuramos en un niño».
 
Le puede parecer una contradicción, pero es así. Todos admiramos a un adulto que sepa tomar sus propias decisiones, pero queremos que el niño siga las nuestras, y si no las cuestiona, mejor. ¿Y cómo van a tomar buenas decisiones de mayores si no les dejamos que lo hagan de pequeños?
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Nos encantan las personas constantes, que saben mantenerse firmes en sus convicciones a pesar de la oposición del resto, pero no nos gustan los niños tozudos. Galileo Galilei, que concluyó que era la tierra la que giraba en torno al sol, siguió investigando, a veces incluso a escondidas, a pesar de que la Iglesia censuró sus conclusiones. Y a él se le atribuye la frase «Eppur si muove» («Y, sin embargo, se mueve»), que pronunció a pesar de que le habían obligado a retractarse de sus descubrimientos. Pues bien, no nos gustan los niños tozudos. Seguro que Galileo debía de ser algo tozudo de pequeño.
 
Queremos niños sumisos, pero que de mayores no lo sean. Censuramos a un adulto que sea sumiso, pero queremos que nuestros hijos sean obedientes a ciegas. Un niño mandón no es bien valorado, pero un adulto con dotes de mando sí. 
 
Muchas veces les enseñamos lo que luego no queremos que sean.
 
Cada vez que les pedimos a nuestros hijos que hagan una cosa sin que hayan entendido el motivo, o que cuando nos preguntan el por qué les contestamos: «Porque lo he dicho yo y punto», les estamos enseñando a ser sumisos. Y usted no quiere eso. Usted no quiere un niño que haga lo que sus amiguitos del colegio le digan que haga; usted quiere un hijo que sepa calibrar y distinguir cuándo debe obedecer y cuándo no. Usted no quiere una hija que de mayor sea sumisa en su matrimonio o en su trabajo; usted quiere una hija capaz de reclamar un aumento de sueldo si le pertenece y de plantarle cara a su pareja si es un maltratador.
 
Valore en su hijo estos comportamientos cuando los presente. Cada vez que le ordene algo a su hijo y este le cuestione la conveniencia del acto, no se lo tome a mal. Ojalá se acostumbrara siempre su hijo a analizar si un acto es conveniente o no. Lo que puede hacer es explicarle los motivos que usted tiene y convencerle de los beneficios que conllevará hacerle caso en ese momento. Enséñele a decidir, a tomar decisiones acertadas. Y eso sólo se hace con la práctica.
 
Una madre me decía que ella ya les dejaba elegir el cuento que querían leer por la noche. Menos es nada, desde luego, pero eso no es elegir. Elegir es tener en cuenta sus opiniones para resolver o decidir algo, como a dónde vamos de vacaciones, qué hacemos el fin de semana o qué quieren ponerse para salir a la calle. Según la edad, se puede ampliar el nivel de decisión, pero lo importante es que el niño siempre sea escuchado.
 
El artículo 12 de la Convención de los Derechos del Niño dice: «Los Estados Partes garantizarán al niño que esté en condiciones de formarse un juicio propio el derecho de expresar su opinión libremente en todos los asuntos que afectan al niño, teniéndose debidamente en cuenta las opiniones del niño, en función de la edad y madurez del niño». El hecho de que enseñe y deje elegir a su hijo no sólo es bueno para el menor, sino que es algo a lo que tiene derecho.
 
Las normas deben ser consensuadas por todos los miembros de la familia, lo que quiere decir que si al niño se le deja opinar y elegir, es seguro que este las va a cumplir mejor que si son impuestas sin ninguna intervención por su parte. Pruebe y verá.
 
Rosa Jové 
Psicóloga
Libro: Ni rabietas ni conflictos

Del sufrimiento a la resiliencia

Aunque seamos personas muy positivas y «luminosas», a todos nos ocurren problemas y/o sentimos sufrimiento en algún momento de nuestras vidas. Ayer comprendí para qué: sería fácil ser feliz cuando todo fluye, cuando todas las áreas de nuestra vida están completas; eso no tiene gran mérito. Lo difícil, lo complejo y también lo loable es cuando las personas «eligen» ser felices y agradecid@s pese a las circunstancias difíciles de sus vidas. Eso se llama resiliencia y poder personal. 
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Me ha tocado conocer a personas con circunstancias de vida relativamente felices, sin grandes complicaciones, pero que muchas veces «se ahogan en un vaso de agua». Por otro lado, he conocido a personas que han sufrido abusos sexuales, malos tratos, violencia, humillaciones, discriminación, soledad… y siguen en pie, firmes, fuertes, llenos de amor y con ganas de salir adelante… y pienso en lo admirables que son esas personas,… eso es lo primero que pienso; pero sobretodo pienso que el sufrimiento, las carencias y las frustraciones, son una tremenda oportunidad para convertirnos en personas fuertes y poderosas.
 
Nunca se sientan menos afortunados o tristes por haber tenido más sufrimientos, carencias, soledad y falta de apoyo porque gracias a esas vivencias se han podido convertir en personas más preparadas para ser fuertes y felices en esta existencia terrestre.
 
Daniela Orellana Espinoza

Rincón de la calma

Cuando los padres castigan a sus hijos mandándolos a un rincón, a «la silla de pensar» o a su habitación por haber hecho una «rabieta», esperan que ellos reflexionen sobre su mal comportamiento, pero el cerebro de los niños no se encuentra desarrollado para realizar reflexiones muy elaboradas, por lo que con ese tipo castigos un niño sólo puede pensar: «tengo los peores padres del mundo» o «mis padres no me aman» o «soy un mal niño»; es decir, se puede generar un tremendo daño en su autoestima, en la seguridad personal y en el vínculo emocional con los hijos.

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Una excelente alternativa para abordar las «rabietas» de los niños, es crear – en algún lugar del hogar – un «rincón de la calma», un espacio especialmente diseñado para que el niño pueda relajarse durante o después de un momento de rabia y/o malestar emocional. Se puede pintar con colores relajantes, como rosado o azul o con los colores que le gusten al niño, y se pueden ir colocando otros elementos que pueden ayudar a la relajación, como cuentos, música, cojines, juguetes, etc. También se puede invitar al niño para que ayude a elegir los elementos que pueden colocar en la zona de la calma.

Cómo generar apego seguro en la niñez

¿Qué es el Apego? 
 
El apego puede ser definido como el vinculo afectivo entre un (a) niño (a) y su cuidador principal; cabe señalar que, si bien, durante años se ha aceptado la idea de que la madre es la figura principal de Apego, hoy en día también es relevante el vinculo afectivo con el padre. Además, debido a las condiciones socio-económicas, muchas veces la madre debe trabajar y permanecer fuera del hogar la mayor parte del día, esto hace que también puedan ser otras personas los cuidadores principales del niño, como el padre, los abuelos y las cuidadoras de guarderías. 
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El apego es un vinculo con continuidad en el tiempo; es decir, no sólo se forma mientras los hijos son bebés, sino que se va construyendo gradualmente a partir de la relación afectiva establecida entre el niño y sus cuidadores, especialmente durante la primera infancia (0 a 3 años). Esto no quiere decir que, si no se estableció un adecuado apego en los primeros años de vida del niño, posteriormente no haya solución; por el contrario, los padres en cualquier momento pueden reparar un apego defectuoso por medio de tratos amorosos basados en el respeto y la contención emocional. 
 
Tipos de Apego 
 
-Apego Inseguro – Evitativo: Es un vinculo afectivo caracterizado porque el cuidador principal evidencia molestia ante las expresiones emocionales del niño; la mayoría de las veces, reacciona ignorándolo y estableciendo una distancia afectiva con el pequeño (por ejemplo, dejar llorar al bebé hasta que se canse o encerrar al niño en una pieza hasta que se le pasen las «pataletas»). El niño puede reaccionar «evitando» la cercanía con su cuidador y/o reprimiendo sus expresiones de malestar para no generar molestia. Con el tiempo, estos niños se convierten en personas inseguras, que necesitan constantemente la aprobación de los demás y, en ocasiones, excesivamente desapegadas en el contacto con los otros. 
 
-Apego Inseguro – Ambivalente: Es un vinculo afectivo que consiste en que el cuidador es cambiante, impredecible y contradictorio frente a las demandas del niño; a veces se muestra cariñoso, pero en otras ocasiones es frío y distante. Estos niños pueden presentar un excesivo apego hacia su cuidador, pero a veces lo tratan con agresividad. Con el tiempo, se convierten en personas inseguras, con temor al abandono y desconfiadas. 
 
-Apego Inseguro – Desorganizado: Es un vínculo afectivo caracterizado porque el cuidador no brinda seguridad ni alivio al niño; además, hay falta de organización en el ambiente que lo rodea. Con el tiempo, estos niños presentan baja autoestima, se perciben a sí mismos como «malos» y pueden manifestar comportamientos problemáticos. 
 
-Apego Seguro: Consiste en un vinculo afectivo caracterizado porque el cuidador principal es respetuoso, comprensivo y está disponible frente a las necesidades del niño. Con el tiempo, estos niños se convierten en personas autónomas, sociables y seguros de sí mismos. Además, estarían más preparados para formar relaciones de pareja estables y satisfactorias, caracterizadas por el respeto y la confianza. 
 
Sugerencias para generar apego seguro en la niñez 
 
-Escuchar, aceptar y acoger los sentimientos negativos del niño; si el pequeño evidencia tristeza, miedo y/o rabia, es importante mostrar serenidad y brindar un trato respetuoso; evite dejarlo solo, gritarle y/o golpearlo en esos momentos. Ante una «pataleta», opte por abrazar y tratar de calmar a su hijo; si el niño no logra calmarse, dígale «serenamente» que esperará a que él/ella se calme para poder conversar; cuando su hijo esté dispuesto, hable con él/ella acerca de sus sentimientos negativos, sin juzgarlo. De ese modo, estará fomentando la autoestima de sus hijos y fortaleciendo el vínculo emocional con ellos. 
 
-Premiar los comportamientos positivos del niño; cada vez que su hijo/a realice un acto positivo, (por ejemplo: obedecer una orden, hacer las tareas u obtener una buena nota) es importante otorgar un «premio» para reforzar la conducta; dicho premio puede consistir en elogios, abrazos, muestras de cariño, dulces, paseos en familia, salida al cine y/o juguete. Mientras más refuerce una conducta esperable, más posibilidades hay de que el niño la repita y, además, lo hará sentir apreciado. 
 
-Hacer elogios específicos al niño; con el fin de que los elogios sean efectivos, deben ir dirigidos hacia conductas positivas específicas (por ejemplo: «me gusta cómo le hablas a tu abuela» y «me gustó mucho cómo hiciste la cama»). Los elogios ayudan a reforzar las conductas esperables y fomentan la autoestima en los niños. 
 
-Usar mensajes “yo” en lugar de mensajes “tú”; los mensajes “tú” (por ejemplo: «tú eres una desobediente» o «tú me tienes cansado») implican culpar al niño por la falta cometida y producen una reacción de defensa que tiende a romper la comunicación; en cambio, los mensajes “yo”, (por ejemplo, «yo me siento triste cuando tú me gritas») facilitan la comunicación y comprensión entre padres e hijos. 
 
-Evitar el descontrol emocional; si usted grita descontroladamente, insulta o golpea a un niño, no sólo genera un menoscabo en sus sentimientos de seguridad personal, sino que también le está enseñando a reaccionar del mismo modo cuando se él/ella sienta enojado/a. Es importante recordar que los niños aprenden del ejemplo que dan los adultos. 
 
-No juzgar al niño; es importante comprender que se puede criticar una conducta negativa (por ejemplo, “no debes golpear al perro”), pero en ningún caso, se debe juzgar al niño (por ejemplo: “eres malo», «eres desobediente», «eres desordenado”). Las críticas negativas pueden generar importantes falencias en la autoestima y, además, suelen aumentar las conductas de rebeldía. 
 
-Considerar las necesidades y deseos del niño; sobretodo, cuando se trata de decisiones que atañen a su vida, es importante escucharlo y considerar su opinión; de ese modo, se fortalece el vínculo entre padres e hijos y se refuerza la autoestima del niño. 
 
-No ser «criticón»; dar muchos “deberías” o consejos innecesarios hacen que el niño adquiera un concepto negativo de sí mismo y refuerzan las conductas de rebeldía. 
 
-Dedicar un tiempo diario a jugar con el niño; una vez al día, puede dedicar 10 minutos para jugar con su hijo; de ese modo, el vinculo emocional de ambos puede fortalecerse y la seguridad del niño también. 
 
-Expresar sus sentimientos de amor al niño; al menos una vez al día, mire a su hijo a los ojos, acarícielo, abrácelo y dígale que lo ama. Esa actitud puede potenciar los sentimientos de seguridad y autoestima en el pequeño. 
 
Finalmente, la sugerencia más importante: 
 
-Aceptar a su hijo incondicionalmente. Todos los padres presentan expectativas en relación a sus hijos; sin embargo, cuando los ideales superan la realidad, se producen los problemas: haga lo que haga, el niño nunca parece ser suficientemente bueno y en el fondo la culpa no es del niño, sino de sus expectativas. Si usted acepta incondicionalmente a su hijo, no sólo fortalecerá el vínculo afectivo entre ambos, sino que también le está brindando una dosis importante de seguridad personal y autoestima que, con el tiempo, se convertirá en la base de un adulto resiliente, empático y emocionalmente pleno. 
 
Daniela Orellana Espinoza 
Psicóloga clínica

Testimonios...

"Extraordinaria persona y profesional, la única que con empatía y cariño guio que mi hija lograra empoderarse y sentirse una niña segura. el aporte de Daniela en su vida fue y será muy valioso en su desarrollo y formación como persona"

Elizabeth P.

2018

Una excelente profesional en todos los sentidos, completa, te hace sentir a gusto. En mi caso fui por algo puntual y terminé llevando un proceso completamente distinto, no pensé que tenia que cerrar algunos procesos en mi vida para poder crecer aun más ahora. Me encuentro totalmente agradecida de haberme topado con ella en la vida, siempre la recomiendo porque es una PROFESIONAL COMPLETA y existen pocas personas como ella.

Camila V. R.

2019

La forma en que Daniela toma los temas y los trata a través de sus terapias es sin duda una experiencia única, es una persona con mucho talento, empatica y muy profesional.

Sus terapias mas allá de la psicología nos llevaron a una ayuda concreta y llena de amor. Daniela nos ayudó como familia cuando mas lo necesitábamos y hoy estamos felices de haber contado con su apoyo, ayuda y profesionalismo.
La recomiendo cada vez que me preguntan, porque su ayuda ha significado avanzar y no detenernos, es ver la vida y las relaciones de otra forma, de una forma que solo Daniela sabe descubrir en cada uno de nosotros y eso nos hace inmensamente felices.
Gracias Daniela.

Ingrid T.

2018

Recomiendo a Daniela 100%. Cuando la conocí, ella supo de inmediato lo que necesitaba. Me contuvo, me calmo, me ayudó a encontrarme y entender el para que la vida nos pone experiencias “no gratas” en nuestros caminos y crecer desde la experiencia. Su calidez y profesionalismo es algo que la destaca. Absolutamente recomendable La forma en que Daniela toma los temas y los trata a través de sus terapias es sin duda un

Katherine F.

2019

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